- Uso en el aula.
De las herramientas
abordadas hasta ahora, el video me parece el más divertido y el más provechoso
en el aula. Su infinidad aborda todos los aspectos necesarios. Más aun, con una
plataforma tal como YouTube, las posibilidades son infinitas, pero he ahí un
riesgo inmediato más grande: ante tal diversidad de formas y objetos se puede caer
en la obviedad y en el uso de videos de baja calidad.
Gracias a los
videos es posible llevar a cabo un sinfín de actividades diversas y poner en
práctica las cuatro habilidades lingüísticas que todos conocemos: leer,
escribir, escuchar y hablar. Estas actividades además provocarán seguramente un
interés amplio en los estudiantes, que siempre están a la expectativa por ver qué hay de nuevo con lo viejo. La motivación provocada juega entonces un papel
palpitante en el transcurso de nuestras sesiones, un fuego que en primer lugar
debemos encender y fundamentalmente no debemos dejar morir.

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